jueves, 27 de febrero de 2014

La ciencia de la modernidad



"La ciencia de la modernidad" de Mario Heler.

En esta lectura podemos ver como han cambiado las cosas con el tiempo, como dice Heler en la época medieval  "La sociedad  estaba preocupada por la salvación del alma: importaba entonces la eternidad y no el tiempo . El rey se dedicaba a organizar la vida temporal, pero bajo las directivas de la Iglesia, que cuidaba que el orden secular, terrenal, se conformara a la voluntad divina, en aras de la salvación"[1]. A diferencia de la nueva época en la que las personas se preocupan por lo que pasa ahora, en este mundo. Al ser un mundo capitalista en la modernidad, las personas deben preocuparse por comer y vivir en el ahora, por lo tanto, la salvación depende de cada uno de nosotros, es decir, cada quien decide que religión seguir y en que creer, sin que ningún rey o la iglesia les de ordenes para encontrar la manera de salvarse al final de nuestros tiempos.
“En la modernidad se privilegia la vida activa, la vida dedicada a transformar y cambiar el mundo para adueñarse de él y ponerlo al servicio de la humanidad”[2]. Los hombres viven ahora muy ocupados trabajando para ser exitosos, ricos y poderosos. Pero todos los movimientos y actuaciones que cada una de las personas realiza con cualquiera que sea su finalidad, deben estar siempre primero iluminados por la razón, “primero hay que saber, para poder luego actuar exitosamente”[3].
Por lo que ahora las ciencias requieren de un nuevo tipo de conocimiento, el de poder y saber.
En lo personal pienso, que esto es algo muy cierto, la ciencia ahora tiene mucho trabajo para adaptarse a la época moderna, en la cual las personas sólo se preocupan por si mismos y su progreso, por lograr sus metas y objetivos temporales, sin importar mucho lo que les espera en la eternidad.


[1] Heler, Mario (2004). Ciencia incierta. La producción social del conocimiento, Argentina: Editorial Biblos.
[2] Heler, Mario (2004). Ciencia incierta. La producción social del conocimiento, Argentina: Editorial Biblos.
[3] Heler, Mario (2004). Ciencia incierta. La producción social del conocimiento, Argentina: Editorial Biblos.



domingo, 23 de febrero de 2014

¿Dónde se encuentra realmente nuestra felicidad?


Problema epistemológico:
¿De dónde viene el pensamiento de que el Amor es igual a felicidad?.

Antes de analizar dicho problema epistemológico, me gustaría primero hablar de la naturaleza del hombre. Como a todos nos han enseñado desde chicos, el ser  humano por naturaleza es un individuo de carácter social, es decir, depende de los demás para desarrollarse el mismo como persona. El hombre en relación con las personas y el entorno que lo rodean va creando su propio sentido común. Según Clifford “el sentido común es más que nada una interpretación de las inmediateces de la experiencia”[1], según mi compañera Lucia “el sentido común es algo que por medio de tus experiencias vas adquiriendo, esto se transforma en un conocimiento”[2] tanto como Clifford como Lucia coinciden de cierta forma en sus definiciones y con esto se refieren a que el sentido común es el conjunto de aprendizajes que cada persona adquiere con las cosas que le van pasando en su realidad, y cada ser humano adquiere conocimientos diferentes dependiendo de su manera de ver e interpretar las cosas. En esto concuerda conmigo Juan con su comentario “El sentido común puede ser muy diferente para cada persona, de acuerdo a su historia, nacionalidad, cultura, estrato socio-económico, etc.”[3]
Como resultado es nuestro sentido común el que muchas veces nos hace pensar que el amor es necesario en nuestras vidas para poder ser felices.
Para profundizar en este pensamiento, primero hay que definir que es un problema epistemológico y que tipos de ellos existen. Fernández nos menciona en uno de sus textos que “ el conocimiento esta compuesto por tres cosas a saber, el conocedor, lo conocido y las relaciones que se establecen entre ambos. A las relaciones que se establecen entre conocedor y conocido, o sea entre sujeto y objeto, se les denominará como epistemologías”[4]. La epistemología estudia dichas relaciones y las clasifica en 3 grupos distintos, la epistemología de la distancia, la del encantamiento y la epistemología de la fusión.
Retomando las palabras de Pablo Fernández en el conocimiento encantado vamos a definir esos 3 grupos de relaciones epistemológicas empezando con la de la distancia en la que “se enseña a ejercer poder sobre las cosas, el  sujeto y el objeto, son dos cosas aparte, muy distintas, el sujeto es el que conoce, tiene ideas, intereses y voluntad, el objeto son todas las cosas que están afuera, que no piensan, no sienten como las piedras, la sociedad o las máquinas, las cosas que son inermes. Por lo que un objeto , sirve y se puede utilizar pero no cuenta”[5]. Mi compañero José menciona  sobre dicha epistemología que “el conocedor es ambicioso y egocéntrico; controla todo lo que lo rodea a través de su conocimiento”[6].

En el caso del encantamiento “el sujeto no se aleja del objeto, pero tampoco se confunde con él. Lo que sucede es que el sujeto se compadece del objeto y le inculca sentimientos y pensamientos, le otorga cualidades dependiendo de su naturaleza, para que el objeto los desarrolle y poder interactuar el objeto con el sujeto. En otras palabras se le da vida al objeto”[7].
En la epistemología de la fusión “el sujeto se disuelve en el objeto. Esto porque el sujeto no puede solo con él mismo y se convierte completamente en sus sentimientos o sensaciones, el sujeto es desplazado por el objeto. Lo podemos ver en casos como la drogadicción, donde el sujeto se olvida de su persona y vive completamente a disposición del objeto”[8].
“Cada una de dichas epistemologías nos pueden afectar de diferentes maneras en nuestra forma de trabajar y/o aprender por lo que debemos de trabajar  y relacionarnos con la epistemología óptima para nuestro labor y nuestras relaciones”[9]
Ahora retomando el problema epistemológico que mencionamos anteriormente, ¿De dónde viene el pensamiento de que el Amor es igual a felicidad?, este pensamiento viene desde hace mucho tiempo, es decir, desde la historia hemos visto como cada individuo por más fuerte y duro que sea, siempre necesitaba de una mujer a su lado para sentirse completo. Vamos a regresar al inicio de nuestros tiempos, Dios hizo al mundo y para habitarlo creó a un hombre, pensando después que no podía estar solo tomando así una parte de él para formar a una mujer que le haría compañía y juntos saldrían adelanta para después tener hijos y formar una familia.

Recordemos ahora todas esas películas de Disney o de cualquier tipo que veíamos cuando éramos niños, en el caso de las princesas por ejemplo, toda la historia giraba alrededor de encontrar al príncipe azul para lograr su felicidad ó en cualquier otra historia de villanos, en la trama siempre debía haber una historia de amor para que el tema fuera más interesante y apasionado.

Pensemos en la época actual, las personas que aspiran a cargos importantes como presidente del país, gobernador o cualquier tipo de imagen pública. Buscan siempre tener una pareja y una relación estable, para dar “una mejor imagen” a la sociedad teniendo así mayor posibilidad de adquirir el puesto que desean.

No hay que olvidar la manera en que cada uno de nosotros fue engendrado, desde el momento en el que nacimos, se nos platicó la historia en la que nuestros padres se amaban y como fruto de su amor fuimos creados.

Es decir, después de haber tenido todo este tipo de experiencias y conocimientos a lo largo de nuestros años, es difícil no tener el pensamiento de que necesitamos el amor para lograr nuestra felicidad.

Como vimos, el sentido común son todos los aprendizajes que adquirimos con nuestras experiencias en la realidad, después de ver y conocer tantas historias de amor, es precisamente nuestro sentido común el que nos indica la igualdad del amor y la felicidad.

Por lo que concuerdo con el comentario de Andrea en el que dice “desde muchas generaciones atrás se a pasado la idea de que para ser feliz debes de encontrar esa persona con quien pasar el resto de tu vida.”[10] Lo cual no es siempre cierto cada persona puede encontrar su felicidad de distintas maneras.

Lo peor es que terminamos en una idea tan errónea del amor, y es tanta nuestra necesidad de amor, que a veces al sentir que por fin lo hemos encontrado, caemos en una relación epistemológica de fusión donde nos olvidamos completamente de nosotros mismos para complacer al otro y vivir para resolver y satisfacer sus necesidades. Dejamos de ser quien somos para ser la persona que nuestro amor desearía que fuéramos. Volviéndose así una relación enfermiza donde sólo nos hacemos daño tanto a nosotros mismos como a la persona que se encuentra a nuestro lado en dicha relación. Es por eso que cada separación se vuelve tan difícil, y se siente como si el mundo se hubiera terminado, es decir, nos olvidamos tanto de nosotros mismos, que al perder a nuestra pareja nos sentimos perdidos nosotros también, ya que tiempo antes nos habíamos abanado.

Todo esto me deja pensando, que sería bueno, que por lo menos un día nos quitáramos esos conocimientos que traemos de nuestras experiencias y meditáramos si en realidad el amor que tanto buscamos, es lo que realmente necesitamos para ser felices, quizás esa felicidad se encuentra en diferentes lugares para cada uno de nosotros pero debemos darnos el tiempo para descubrir esos lugares, sin dejarnos ir rápidamente por lo que escuchamos y vemos sobre la felicidad y el amor. No todas las personas somos iguales, por lo tanto no tenemos porque todos llevar vidas iguales para sentirnos plenos y realizados. Yo en lo personal me incluyo entre esas personas a las que el sentido común les decía que la felicidad estaba en el amor, por mucho tiempo he pensado que todo lo que hago es para un día encontrar al amor de mi vida casarme y tener hijos, formando así una familia. No digo que este pensamiento sea malo, simplemente creo que tal vez no sea esa la manera en la que voy a ser completamente feliz, quizás necesito analizar, meditar y decidir que es lo que más quiero, cual sería mi mayor felicidad, para después proponerme metas y planes para alcanzar dicha felicidad.

Me quedó impresionada, por la manera en la que nos dejamos guiar por los demás, por lo que vemos o por lo que otros piensan, a tal grado que tomamos pensamientos ajenos como propios, inclusive metas ajenas como las nuestras. Vivimos en un mundo capitalista en el que todo los que se busca es dinero sin importar a costa de que. Por lo que se nos a vendido la idea del amor y de otros temas que deberían ser decisión de cada individuo, pero con tanta mercadotecnia se nos inculcan de manera general.

En conclusión, nuestro sentido común y nuestros conocimientos no siempre son los correctos, ya que estos se basan en aprendizajes que hemos ido adquiriendo con el tiempo y las experiencias, a pesar de no siempre ser los más óptimos para nosotros. Debemos de profundizar más en lo que pensamos, preguntarnos ¿por qué lo pensamos?, ¿De dónde viene esa idea?, ¿ Qué pretendemos lograr con eso? y ¿Para qué queremos lograrlo?. Para después decidir si realmente es lo mejor y más conveniente para nosotros.






[1] Geertz, Clifford, Conocimiento local. Paidós, 1996, pp.96
[2] Lucia Sandoval, 2014, http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Fluciaiteso.blogspot.com%2Ffeeds%2Fposts%2Fdefault
[3] Juan Luis, 2014, http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Fmvjuanluis.wordpress.com%2Ffeed%2F
[4] Fernandez, Pablo, Conocimiento encantado.1993 pp. 119
[5] Ibid.,pp. 120
[6] Jose Acosta, 2014, http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Flosojosdelconocimiento.wordpress.com%2Ffeed%2F
[7] Fernandez, Pablo, Conocimiento encantado.1993 pp. 121
[8] Ibid.,pp. 120-121
[9] Rodrigo Guerrero, 2014, http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Frodrigoguerreroromo.blogspot.com%2Ffeeds%2Fposts%2Fdefault%3Falt%3Drss
AndreaBañuelos, 2014, http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Fconocimiento-cultura.blogspot.com%2Ffeeds%2Fposts%2Fdefault%3Falt%3Drss

viernes, 14 de febrero de 2014

Sentido común en el amor!


Las características para el sentido común propuestas por Geertz, que encuentro en el tema del amor son las de naturalidad ya que el amor es un tema que conocemos desde muy pequeños porque lo vemos siempre en nuestra vida diaria, es decir, desde que nacemos sabemos que fuimos creados porque nuestros papas se amaban, se unieron y nos formaron. Además siempre vimos el amor en las películas y programas de televisión, así como también en la gente de nuestro alrededor.
Otra característica del sentido común en el amor, es la de a-sistemicidad ya que el amor lo puede tener cualquiera, sin importar la edad, su entorno o su cultura.

Creo que mi posición en el tema del amor está ampliamente condicionado por la cultura, ya que como lo mencionaba anteriormente, el amor es algo que siempre he visto en mis papas, familiares, amigos, programas y películas  por eso pienso que tal vez esto me a llevado a formar la idea que tengo del amor.

jueves, 6 de febrero de 2014

-El sentido común como sistema cultural-

La lectura me pareció muy interesante, ya que trata sobre un tema básico como lo es el sentido común. El sentido común es algo que todas las personas hemos adquirido, ya que son cosas que la vida nos va enseñando con el paso del tiempo, aunque a veces sentimos que son conocimientos con los que nacimos ya que nos parecen demasiado obvios y lógicos.
Por lo que cuando alguien tienen un error y a nosotros nos parece demasiado absurdo, es porque nos cuesta pensar que esa persona no tuviera el sentido común de saber lo que nosotros sabemos para no haberse equivocado.
Tal vez nunca nos hemos detenido a pensar, que cada persona con el tiempo a adquirido distintos tipos de conocimientos, dependiendo de la vida que ha llevado, los obstaculos que ha tenido y sobre todo como lo dice el autor de la cultura en la que ha vivido.
Creo que es muy cierto que el sentido común varia dependiendo de la manera en la que cierta persona ha sido juzgada, de las ideologías que se tienen en su entorno y de la forma en la que se ven las cosas en su lugar de origen,  ya que es el conjunto de todo esto lo que forma el sentido común de la gente.


EL CONOCIMIENTO ENCANTADO!

Después de leer esta lectura, me quede pensando en la manera en la que yo misma veo a los objetos en general, ya sea hablando de personas, sentimientos ó cosas y de que forma me relaciono con ellos.
En mi caso como diseñadora creo que percibimos a los objetos como espitemología de "La Distinacia", ya que utilizamos las cosas, más especificamente los materiales, para transformarlos y crear lo que deseamos, esto lo hacemos sin preocuparnos por cuidarlos ó por no malgastarlos ya que la única finalidad que vemos y nuestro único objetivo es crear un buen diseño. 
Lo que me hace pensar que una manera correcta de hacer las cosas sería aplicar la espistemología "Del encantamiento", con todo lo que nos rodea, es decir, nunca es bueno sólo pensar en nosotros, sin preocuparnos por lo demás.