domingo, 30 de marzo de 2014

¿Dónde se encuentra realmente nuestra felicidad? (2)




Problema epistemológico:
¿De dónde viene el pensamiento de que el Amor es igual a felicidad?.

Antes de analizar dicho problema epistemológico, me gustaría primero hablar de la naturaleza del hombre. Como a todos nos han enseñado desde chicos, el ser  humano por naturaleza es un individuo de carácter social, es decir, depende de los demás para desarrollarse él mismo como persona. El hombre en relación con las personas y el entorno que lo rodean va creando su propio sentido común. Según Clifford “el sentido común es más que nada una interpretación de las inmediateces de la experiencia”[1], según mi compañera Lucia “el sentido común es algo que por medio de tus experiencias vas adquiriendo, esto se transforma en un conocimiento”[2] tanto como Clifford como Lucia coinciden de cierta forma en sus definiciones y con esto se refieren a que el sentido común es el conjunto de aprendizajes que cada persona adquiere con las cosas que le van pasando en su realidad, y cada ser humano adquiere conocimientos diferentes dependiendo de su manera de ver e interpretar las cosas. En esto concuerda conmigo Juan con su comentario “El sentido común puede ser muy diferente para cada persona, de acuerdo a su historia, nacionalidad, cultura, estrato socio-económico, etc.”[3]
Por lo que es nuestro sentido común es el que muchas veces nos hace pensar que el amor es necesario en nuestras vidas para poder ser felices, y como Heler lo dice “La modernidad ahora constituye su propio imaginario, basándose en las posibilidades que la razón brinda al hombre de construir un mundo a su medida, convirtiéndose en artífice de su propio destino”[4]. Es decir en la actualidad los hombres no buscamos más que construir y buscar lo que necesitamos para ser felices y vivir a nuestra medida. Lo que en la mayoría de los casos se convierte en una búsqueda continua del amor, ya que este tiene una relación directa con la felicidad en la cabeza de los seres humanos.
Para profundizar en este pensamiento, primero hay que definir que es un problema epistemológico y que tipos de ellos existen. Fernández nos menciona en uno de sus textos que “ el conocimiento esta compuesto por tres cosas a saber, el conocedor, lo conocido y las relaciones que se establecen entre ambos. A las relaciones que se establecen entre conocedor y conocido, o sea entre sujeto y objeto, se les denominará como epistemologías”[5]. La epistemología estudia dichas relaciones y las clasifica en 3 grupos distintos, la epistemología de la distancia, la del encantamiento y la epistemología de la fusión.
Retomando las palabras de Pablo Fernández en el conocimiento encantado vamos a definir esos 3 grupos de relaciones epistemológicas empezando con la de la distancia en la que “se enseña a ejercer poder sobre las cosas, el  sujeto y el objeto, son dos cosas aparte, muy distintas, el sujeto es el que conoce, tiene ideas, intereses y voluntad, el objeto son todas las cosas que están afuera, que no piensan, no sienten como las piedras, la sociedad o las máquinas, las cosas que son inermes. Por lo que un objeto , sirve y se puede utilizar pero no cuenta”[6]. Mi compañero José menciona  sobre dicha epistemología que “el conocedor es ambicioso y egocéntrico; controla todo lo que lo rodea a través de su conocimiento”[7].

En el caso del encantamiento “el sujeto no se aleja del objeto, pero tampoco se confunde con él. Lo que sucede es que el sujeto se compadece del objeto y le inculca sentimientos y pensamientos, le otorga cualidades dependiendo de su naturaleza, para que el objeto los desarrolle y poder interactuar el objeto con el sujeto. En otras palabras se le da vida al objeto”[8].
En la epistemología de la fusión “el sujeto se disuelve en el objeto. Esto porque el sujeto no puede solo con él mismo y se convierte completamente en sus sentimientos o sensaciones, el sujeto es desplazado por el objeto. Lo podemos ver en casos como la drogadicción, donde el sujeto se olvida de su persona y vive completamente a disposición del objeto”[9].
“Cada una de dichas epistemologías nos pueden afectar de diferentes maneras en nuestra forma de trabajar y/o aprender por lo que debemos de trabajar  y relacionarnos con la epistemología óptima para nuestro labor y nuestras relaciones”[10]
Ahora retomando el problema epistemológico que mencionamos anteriormente, ¿De dónde viene el pensamiento de que el Amor es igual a felicidad?, este pensamiento viene desde hace mucho tiempo, influenciado por el entorno en el que vivimos  como lo menciona mi compañera Angelica “El medio en el cual nos desenvolvemos determina de una manera muy importante como vas a actuar y como va a ser la manera en la cual pensamos”[11]. Es decir, desde la historia hemos visto como cada individuo por más fuerte y duro que sea, siempre necesitaba de una mujer a su lado para sentirse completo. O si regresamos al inicio de nuestros tiempos, podemos ver como Dios hizo al mundo y para habitarlo creó a un hombre, pensando después que no podía estar solo tomando así una parte de él para formar a una mujer que le haría compañía y juntos saldrían adelanta para después tener hijos y formar una familia.
Recordemos ahora todas esas películas de Disney o de cualquier tipo que veíamos cuando éramos niños, en el caso de las princesas por ejemplo, toda la historia giraba alrededor de encontrar al príncipe azul para lograr su felicidad ó en cualquier otra historia de villanos, en la trama siempre debía haber una historia de amor para que el tema fuera más interesante y apasionado.

Pensemos en la época actual, las personas que aspiran a cargos importantes como presidente del país, gobernador o cualquier tipo de imagen pública. Buscan siempre tener una pareja y una relación estable, para dar “una mejor imagen” a la sociedad teniendo así mayor posibilidad de adquirir el puesto que desean.

No hay que olvidar la manera en que cada uno de nosotros fue engendrado, desde el momento en el que nacimos, se nos platicó la historia en la que nuestros padres se amaban y como fruto de su amor fuimos creados.

Es decir, después de haber tenido todo este tipo de experiencias y conocimientos a lo largo de nuestros años, es difícil no tener el pensamiento de que necesitamos el amor para lograr nuestra felicidad.
Mucho de esto es resultado de la intersección que se dio desde el siglo xx entre “una emoción (el amor romántico) y la esfera económico-cultural del consumo,  esto se debió a dos procesos: La romantización de los bienes de consumo, que se refiere al proceso por el cual los bienes adquieren cierta aura romántica en las películas y en las publicidades de principios del siglo xx y a la mercantilización del amor romántico, que se refiere al proceso mediante el cual las prácticas amorosas se van asimilando y entrelazando cada vez más con el consumo de las tecnologías y los artículos que ofrece el nuevo mercado masivo de esa época”[12]. Es un poco difícil no tener dicho pensamiento cuando desde hace mucho tiempo se a luchado por crearlo en nuestras mentes, con la única finalidad de hacer negocio, vendiéndonos la idea del amor.
Como ya vimos, el sentido común son todos los aprendizajes que adquirimos con nuestras experiencias en la realidad, y la cultura según Gimenez es “la interpretación típica, recurrente y ampliamente compartida de algún tipo de objeto o evento, evocada en cierto número de personas como resultado de experiencias de vida similares[13]”, esta definición pudiera parecer un poco distinta a la de mi compañera Daniela ella dice que “la cultura es un medio por el cual nosotros como seres ansiosos por aprender nos da la ciertas reglas de lo que debemos o queremos conocer”[14]. En conclusión la cultura es una interpretación de las cosas compartida, entre varias personas de un mismo grupo o región, lo que a la vez nos puede traer consecuencias, como Joel Feliú lo menciona “el vivir en una sociedad culturalista comporta ciertas consecuencias”[15]. En esta caso la consecuencia sería que después de ver y conocer tantas historias y películas de amor, es precisamente nuestra cultura  la que nos indica que el amor es la felicidad. A lo que yo pienso que no debemos dejarnos influir por este pensamiento como lo menciona Estefania “La cultura nos influye de manera que nosotros nos dejemos influir por ella”[16].

Antes de profundizar en el punto que acabamos de mencionar es importante saber que antes que la cultura y el sentido común lo que primeramente influye para crear dicho pensamiento es la socialización ya que según Berger y Luckman esta “es la inducción  amplia y  coherente de  un individuo en  el  mundo objetivo de una sociedad o en un sector de él”[17], y es a partir de esta socialización que los individuos comenzamos a conocer las distintas culturas y conocimientos para después crear nuestro propio sentido común. Generando así el pensamiento que mencionábamos en el párrafo anterior de que el amor es necesario para encontrar la felicidad.

Es por lo que concuerdo con el comentario de Andrea en el que dice “desde muchas generaciones atrás se a pasado la idea de que para ser feliz debes de encontrar esa persona con quien pasar el resto de tu vida.”[18] Lo cual no es siempre cierto cada persona puede encontrar su felicidad de distintas maneras. El problema es que no nos damos cuenta de esto, ya que todos tenemos la herencia de nuestros padres de ver el amor como la felicidad, según mi compañera Alondra “herencia es cuando algo es transmitido de las generaciones mayores a las menores, para que aprendan y vivan con ello, como una serie de características físicas, materiales y personales que se vuelven costumbre o parte de la vida de un colectivo”[19]. Es por eso que sin pensarlo nos vamos a buscar el amor para ser felices cuando en realidad tal vez esa no sea la felicidad  para todos.

Y lo peor es que terminamos en una idea tan errónea del amor, y es tanta nuestra necesidad de amor, que a veces al sentir que por fin lo hemos encontrado, caemos en una relación epistemológica de fusión donde nos olvidamos completamente de nosotros mismos para complacer al otro y vivir para resolver y satisfacer sus necesidades. Dejamos de ser quien somos para ser la persona que nuestro amor desearía que fuéramos. Volviéndose así una relación enfermiza donde sólo nos hacemos daño tanto a nosotros mismos como a la persona que se encuentra a nuestro lado en dicha relación. Es por eso que cada separación se vuelve tan difícil, y se siente como si el mundo se hubiera terminado, es decir, nos olvidamos tanto de nosotros mismos, que al perder a nuestra pareja nos sentimos perdidos nosotros también, ya que tiempo antes nos habíamos abanado.

Todo esto me deja pensando, que sería bueno, que por lo menos un día nos quitáramos esos conocimientos que traemos de nuestras experiencias, y que como dice Karla “  reflexionemos cómo juegan los elementos de nuestra historia personal-social en la manera como conocemos y nos  posicionamos sobre el tema X”[20],Y que de esta manera  meditemos si en realidad el amor que tanto buscamos,  es lo que realmente necesitamos para ser felices, quizás esa felicidad se encuentra en diferentes lugares para cada uno de nosotros pero debemos darnos el tiempo para descubrir esos lugares, sin dejarnos ir rápidamente por lo que escuchamos y vemos sobre la felicidad y el amor. No todas las personas somos iguales, por lo tanto a pesar de nuestra cultura no tenemos porque todos llevar vidas iguales para sentirnos plenos y realizados. Yo en lo personal me incluyo entre esas personas a las que el sentido común les decía que la felicidad estaba en el amor, por mucho tiempo he pensado que todo lo que hago es para un día encontrar al amor de mi vida casarme y tener hijos, formando así una familia. No digo que este pensamiento sea malo, simplemente creo que tal vez no sea esa la manera en la que voy a ser completamente feliz, quizás necesito analizar, meditar y decidir que es lo que más quiero, cual sería mi mayor felicidad, para después proponerme metas y planes para alcanzar dicha felicidad.

Me quedó impresionada, por la manera en la que nos dejamos guiar por los demás, por lo que vemos o por lo que otros piensan, a tal grado que tomamos pensamientos ajenos como propios, inclusive metas ajenas como las nuestras. Vivimos en un mundo capitalista en el que todo los que se busca es dinero sin importar a costa de que. Por lo que se nos a vendido la idea del amor y de otros temas que deberían ser decisión de cada individuo, pero con tanta mercadotecnia se nos inculcan de manera general.

En conclusión, nuestro sentido común y nuestros conocimientos no siempre son los correctos, ya que estos se basan en aprendizajes que hemos ido adquiriendo con el tiempo y las experiencias, a pesar de no siempre ser los más óptimos para nosotros. Debemos de profundizar más en lo que pensamos, preguntarnos ¿por qué lo pensamos?, ¿De dónde viene esa idea?, ¿ Qué pretendemos lograr con eso? y ¿Para qué queremos lograrlo?. Para después decidir si realmente es lo mejor y más conveniente para nosotros.



[1] Geertz, Clifford, Conocimiento local. Paidós, 1996, pp.96
[2] Lucia Sandoval, 2014, http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Fluciaiteso.blogspot.com%2Ffeeds%2Fposts%2Fdefault
[3] Juan Luis, 2014, http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Fmvjuanluis.wordpress.com%2Ffeed%2F
[4] Heler, Mario, La ciencia de la modernidad, 2004, pp.3
[5] Fernandez, Pablo, Conocimiento encantado.1993 pp. 119
[6] Ibid.,pp. 120
[7] Jose Acosta, 2014, http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Flosojosdelconocimiento.wordpress.com%2Ffeed%2F
[8] Fernandez, Pablo, Conocimiento encantado.1993 pp. 121
[9] Ibid.,pp. 120-121
[10] Rodrigo Guerrero, 2014, http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Frodrigoguerreroromo.blogspot.com%2Ffeeds%2Fposts%2Fdefault%3Falt%3Drss
[11] Angelica Porras, 2014, http://angieporrasp.blogspot.mx/2014/03/herencias.html
[12] Illouz, Eva, El consumo de la utopía romántica, 2009, pp. 50
[13] Giménez, Gilberto, Estudios sobre la cultura y las identidades sociales, 2007, pp.6
[14] Daniela Dagio, 2014, http://danieladagio.blogspot.mx/2014/03/cultura-y-socializacion.html
[15] Feliú, Joel, Multiculturalismo y diferencia, 2011
[16] Estefania Olivares, 2014, http://sthefolivares.blogspot.mx/2014/03/la-cultura-y-su-efecto-que-tiene-sobre.html
[17] Berger  y Luckman, La construcción social de la realidad, pp. 5
[18] AndreaBañuelos, 2014, http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Fconocimiento-cultura.blogspot.com%2Ffeeds%2Fposts%2Fdefault%3Falt%3Drss
[19] AlondraMT, 2014, http://alondramt.wordpress.com/2014/03/24/que-heredan-los-hijos-de-sus-padres/
[20] Karla Insunza, 2014, http://karlitainzunza.wordpress.com/2014/03/24/condiciones-sociales/

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