Problema epistemológico:
¿De dónde viene el pensamiento de que el Amor es igual a felicidad?.
Antes de analizar dicho problema epistemológico, me gustaría primero
hablar de la naturaleza del hombre. Como a todos nos han enseñado desde chicos,
el ser humano por naturaleza es un
individuo de carácter social, es decir, depende de los demás para desarrollarse
el mismo como persona. El hombre en relación con las personas y el entorno que
lo rodean va creando su propio sentido común. Según Clifford “el sentido común
es más que nada una interpretación de las inmediateces de la experiencia”[1],
según mi compañera Lucia “el sentido común es
algo que por medio de tus experiencias vas adquiriendo, esto se transforma en
un conocimiento”[2]
tanto como Clifford
como Lucia coinciden de cierta forma en sus definiciones y con esto se refieren
a que el sentido común es el conjunto de aprendizajes que cada persona adquiere
con las cosas que le van pasando en su realidad, y cada ser humano adquiere
conocimientos diferentes dependiendo de su manera de ver e interpretar las
cosas. En esto concuerda conmigo Juan con su comentario “El
sentido común puede ser muy diferente para cada persona, de acuerdo a su
historia, nacionalidad, cultura, estrato socio-económico, etc.”[3]
Como resultado es nuestro sentido
común el que muchas veces nos hace pensar que el amor es necesario en nuestras
vidas para poder ser felices.
Para profundizar en este
pensamiento, primero hay que definir que es un problema epistemológico y que
tipos de ellos existen. Fernández nos menciona en uno de sus textos que “ el
conocimiento esta compuesto por tres cosas a saber, el conocedor, lo conocido y
las relaciones que se establecen entre ambos. A las relaciones que se establecen
entre conocedor y conocido, o sea entre sujeto y objeto, se les denominará como
epistemologías”[4]. La
epistemología estudia dichas relaciones y las clasifica en 3 grupos distintos,
la epistemología de la distancia, la del encantamiento y la epistemología de la
fusión.
Retomando las palabras de Pablo Fernández
en el conocimiento encantado vamos a definir esos 3 grupos de relaciones
epistemológicas empezando con la de la distancia en la que “se
enseña a ejercer poder sobre las cosas, el
sujeto y el objeto, son dos cosas aparte, muy distintas, el sujeto es el
que conoce, tiene ideas, intereses y voluntad, el objeto son todas las cosas
que están afuera, que no piensan, no sienten como las piedras, la sociedad o
las máquinas, las cosas que son inermes. Por lo que un objeto , sirve y se
puede utilizar pero no cuenta”[5].
Mi compañero José menciona sobre dicha epistemología
que “el conocedor es ambicioso y egocéntrico; controla todo lo que lo rodea a
través de su conocimiento”[6].
En el caso del encantamiento “el
sujeto no se aleja del objeto, pero tampoco se confunde con él. Lo que sucede
es que el sujeto se compadece del objeto y le inculca sentimientos y
pensamientos, le otorga cualidades dependiendo de su naturaleza, para que el
objeto los desarrolle y poder interactuar el objeto con el sujeto. En otras
palabras se le da vida al objeto”[7].
En la epistemología de la fusión “el
sujeto se disuelve en el objeto. Esto porque el sujeto no puede solo con él
mismo y se convierte completamente en sus sentimientos o sensaciones, el sujeto
es desplazado por el objeto. Lo podemos ver en casos como la drogadicción,
donde el sujeto se olvida de su persona y vive completamente a disposición del
objeto”[8].
“Cada una de dichas epistemologías nos pueden afectar de diferentes maneras
en nuestra forma de trabajar y/o aprender por lo que debemos de trabajar y relacionarnos con la epistemología óptima
para nuestro labor y nuestras relaciones”[9]
Ahora retomando el problema
epistemológico que mencionamos anteriormente, ¿De dónde viene el pensamiento de
que el Amor es igual a felicidad?, este pensamiento viene desde hace mucho
tiempo, es decir, desde la historia hemos visto como cada individuo por más
fuerte y duro que sea, siempre necesitaba de una mujer a su lado para sentirse completo.
Vamos a regresar al inicio de nuestros tiempos, Dios hizo al mundo y para
habitarlo creó a un hombre, pensando después que no podía estar solo tomando
así una parte de él para formar a una mujer que le haría compañía y juntos
saldrían adelanta para después tener hijos y formar una familia.
Recordemos ahora todas esas
películas de Disney o de cualquier tipo que veíamos cuando éramos niños, en el
caso de las princesas por ejemplo, toda la historia giraba alrededor de
encontrar al príncipe azul para lograr su felicidad ó en cualquier otra
historia de villanos, en la trama siempre debía haber una historia de amor para
que el tema fuera más interesante y apasionado.
Pensemos en la época actual, las
personas que aspiran a cargos importantes como presidente del país, gobernador
o cualquier tipo de imagen pública. Buscan siempre tener una pareja y una
relación estable, para dar “una mejor imagen” a la sociedad teniendo así mayor
posibilidad de adquirir el puesto que desean.
No hay que olvidar la manera en
que cada uno de nosotros fue engendrado, desde el momento en el que nacimos, se
nos platicó la historia en la que nuestros padres se amaban y como fruto de su
amor fuimos creados.
Es decir, después de haber tenido
todo este tipo de experiencias y conocimientos a lo largo de nuestros años, es
difícil no tener el pensamiento de que necesitamos el amor para lograr nuestra
felicidad.
Como vimos, el sentido común son
todos los aprendizajes que adquirimos con nuestras experiencias en la realidad,
después de ver y conocer tantas historias de amor, es precisamente nuestro
sentido común el que nos indica la igualdad del amor y la felicidad.
Por
lo que concuerdo con el comentario de Andrea en el que dice “desde muchas
generaciones atrás se a pasado la idea de que para ser feliz debes de encontrar
esa persona con quien pasar el resto de tu vida.”[10]
Lo cual no es siempre cierto cada persona puede encontrar su felicidad de
distintas maneras.
Lo peor es que terminamos en una
idea tan errónea del amor, y es tanta nuestra necesidad de amor, que a veces al
sentir que por fin lo hemos encontrado, caemos en una relación epistemológica
de fusión donde nos olvidamos completamente de nosotros mismos para complacer
al otro y vivir para resolver y satisfacer sus necesidades. Dejamos de ser
quien somos para ser la persona que nuestro amor desearía que fuéramos.
Volviéndose así una relación enfermiza donde sólo nos hacemos daño tanto a
nosotros mismos como a la persona que se encuentra a nuestro lado en dicha
relación. Es por eso que cada separación se vuelve tan difícil, y se siente como
si el mundo se hubiera terminado, es decir, nos olvidamos tanto de nosotros
mismos, que al perder a nuestra pareja nos sentimos perdidos nosotros también,
ya que tiempo antes nos habíamos abanado.
Todo
esto me deja pensando, que sería bueno, que por lo menos un día nos quitáramos
esos conocimientos que traemos de nuestras experiencias y meditáramos si en
realidad el amor que tanto buscamos, es lo que realmente necesitamos para ser
felices, quizás esa felicidad se encuentra en diferentes lugares para cada uno
de nosotros pero debemos darnos el tiempo para descubrir esos lugares, sin
dejarnos ir rápidamente por lo que escuchamos y vemos sobre la felicidad y el
amor. No todas las personas somos iguales, por lo tanto no tenemos porque todos
llevar vidas iguales para sentirnos plenos y realizados. Yo en lo personal me
incluyo entre esas personas a las que el sentido común les decía que la
felicidad estaba en el amor, por mucho tiempo he pensado que todo lo que hago
es para un día encontrar al amor de mi vida casarme y tener hijos, formando así
una familia. No digo que este pensamiento sea malo, simplemente creo que tal
vez no sea esa la manera en la que voy a ser completamente feliz, quizás
necesito analizar, meditar y decidir que es lo que más quiero, cual sería mi mayor
felicidad, para después proponerme metas y planes para alcanzar dicha
felicidad.
Me
quedó impresionada, por la manera en la que nos dejamos guiar por los demás,
por lo que vemos o por lo que otros piensan, a tal grado que tomamos
pensamientos ajenos como propios, inclusive metas ajenas como las nuestras.
Vivimos en un mundo capitalista en el que todo los que se busca es dinero sin
importar a costa de que. Por lo que se nos a vendido la idea del amor y de
otros temas que deberían ser decisión de cada individuo, pero con tanta
mercadotecnia se nos inculcan de manera general.
En
conclusión, nuestro sentido común y nuestros conocimientos no siempre son los
correctos, ya que estos se basan en aprendizajes que hemos ido adquiriendo con
el tiempo y las experiencias, a pesar de no siempre ser los más óptimos para
nosotros. Debemos de profundizar más en lo que pensamos, preguntarnos ¿por qué lo pensamos?, ¿De dónde viene esa idea?, ¿ Qué
pretendemos lograr con eso? y ¿Para qué queremos lograrlo?. Para después decidir
si realmente es lo mejor y más conveniente para nosotros.
[1]
Geertz, Clifford, Conocimiento local.
Paidós, 1996, pp.96
[2]
Lucia Sandoval, 2014, http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Fluciaiteso.blogspot.com%2Ffeeds%2Fposts%2Fdefault
[3]
Juan Luis, 2014, http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Fmvjuanluis.wordpress.com%2Ffeed%2F
[4]
Fernandez, Pablo, Conocimiento
encantado.1993 pp. 119
[5]
Ibid.,pp. 120
[6]
Jose Acosta, 2014, http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Flosojosdelconocimiento.wordpress.com%2Ffeed%2F
[7]
Fernandez, Pablo, Conocimiento
encantado.1993 pp. 121
[8]
Ibid.,pp. 120-121
[9]
Rodrigo Guerrero, 2014,
http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Frodrigoguerreroromo.blogspot.com%2Ffeeds%2Fposts%2Fdefault%3Falt%3Drss
AndreaBañuelos, 2014, http://feedly.com/#subscription%2Ffeed%2Fhttp%3A%2F%2Fconocimiento-cultura.blogspot.com%2Ffeeds%2Fposts%2Fdefault%3Falt%3Drss
Estoy de acuerdo con lo que dices que desde chicos nos han dicho que la felicidad se logra al encontrar al amor verdadero. Sin embargo creo que muchas personas son cegadas en su búsqueda por encontrar a esta persona la cual es la indicada para ellos que generalmente olvidan que primero deben estar felices consigo mismos. Se me hizo interesante que de igual manera cuestionas tus propios ideales sobre el tema y creo que seria algo bastante interesante si todos por lo menos por un día dejáramos atras todas esas creencias que nos limitan.
ResponderBorrar